FAHRENHEIT 451 |Ray Bradbury | Debolsillo | 176
pág | 4/5
Fahrenheit 451. La temperatura a la que el papel se enciende
y arde. Guy Montag es un bombero y el trabajo de un bombero es quemar libros,
que están prohibidos porque son causa de discordia y sufrimiento. El sabueso
Mecánico del Departamento de Incendios, armado con una letal inyección
hipodérmica, escoltado por helicópteros, está preparado para rastrear a los
disidentes que aun conservan y leen libros.
Como 1984 de George Owell, como Un mundo feliz de Adoul
Huxley, Fahrenheit 451 describe una civilización occidental esclavizada por los
medios, los tranquilizantes y el conformismo. La visión de Bradbury es
asombrosamente profética: pantallas de televisión que ocupan paredes y exhiben
folletines interactivos; avenidas donde los coches corren a 150 km/h
persiguiendo a peatones; una población que no escucha otra cosa que una
insípida corriente de música y noticias transmitidas por unos diminutos
auriculares insertados en las orejas.


