Hola lectores!! ¿Cómo les va? El día de hoy les traigo una entrevista, en esta ocasión se trata de un autor mexicano, Gil Miguel Sandoval, autor de "11 cuentos cortos para una noche de insomnio" (reseña) a quien le agradezco mucho el haberse tomado el tiempo para contestar a mis preguntas.
Espero la entrevista les guste tanto como a mi.
1. ¿Cómo fueron tus comienzos en la escritura?
Un día como a la edad de 14 años, me puse a revisar la biblioteca de mis papás y me encontré un libro (que todavía conservo) de "antología de poesías mexicanas". Recordé que de ese texto mi papá
había extraído la poesía “El rosario de mi madre” de Salvador Rueda, que tuve
que memorizar para una tarea de la clase de español, algunos años antes. Lo
empecé a leer con curiosidad y me encontré con obras maravillosas: “En paz” de
Amado Nervo, “Un beso nada más” de Manuel Flores, “A una ramera” de Antonio
Plaza, “El circo romano” que no recuerdo ahorita su autor, pero que me abrió a
todo un universo de gozar con las letras. De ahí empecé a leer por primera vez
por gusto. De igual manera empecé a notar la poesía que ofrecían canciones de
grupos de rock que me gustaban mucho, artistas como Caifanes, Soda Stereo,
etc., y siempre sentía en el pecho la necesidad de expresar también, muchas
cosas que sentía, vivía, experimentaba, etc. Un día soñé que estaba escribiendo
una poesía que decía: “en aquellas tardes
oscuras, en las que la razón me impide continuar y la melancolía se apodera de
mi ser, te veo a ti, como una luz que alimenta mi espíritu y que desea invocar
a gritos a los cuatro vientos… te necesito”, desperté y la escribí en un
papel. Desde ese sueño comencé a escribir muchas cosas, intentaba plasmarlas
como poesía, por supuesto, sin ninguna consideración de estructura, ritmo,
etc., pero me encantaba escribir ya que era liberador. Empecé a juntarme con
grupos que les gustaba el arte, hippies, rockeros, hasta algunos intelectuales
y esto favorecía más el continuar con la práctica de escribir. En una ocasión,
estaba esperando a un amigo en un café, en esa época no había celulares,
Facebook, ni nada parecido para entretenerte y empecé a notar a toda la gente
que estaba a mi alrededor, comensales, meseras, empecé a observar sus rostros,
una chica guapa con cara de preocupación, una mesera con una notable molestia,
un adolescente nervioso, etc., y me pregunté qué tantas historias vivirán estas
personas, ¿qué le preocupa a la chica?, ¿por qué está molesta la mesera?, ¿por
qué está nervioso el adolescente?, etc., que dicha idea quedó revoloteando en
mi mente. Al llegar a la casa, prendí la computadora y me puse a escribir mi
primer cuento corto “de 5 a 6” y desde ahí, me sentí muy cómodo con el género y
seguí escribiendo.



